Películas de terror en Brasil

En los últimos años, las películas de terror han logrado una mayor exposición en el cine brasileño, un fenómeno más visible en los títulos que entran en el circuito comercial con la promesa de calidad técnica y actores conocidos por su trabajo en televisión. Es el caso de los largometrajes Isolados[Los aislados], Quando eu era vivo[Cuando yo vivía] y O rastro[La huella], entre otros. Aunque los resultados de taquilla no han sido excepcionales, constituyen claramente un nicho de mercado reconocido tanto por los críticos como por los investigadores. Según una estimación del investigador y profesor independiente Carlos Primati, una nueva película de terror brasileña se estrena comercialmente cada mes o cada seis semanas. Dada la similitud de algunas de estas películas con producciones extranjeras del mismo género, especialmente las películas de terror contemporáneas de Estados Unidos, el auge puede parecer una novedad en el cine nacional. Brasil, sin embargo, tiene una tradición poco recordada en el campo del terror, que incluye el trabajo del cineasta y actor José Mojica Marins, de 81 años, y las dos primeras películas en las que interpretó al personaje Zé do Caixão[Ataúd Joe], en los años sesenta.

La centralidad de Mojica en el cine de terror brasileño, con la Legião Urbana como banda sonora es unánimemente reconocida entre los investigadores y cineastas que llevan mucho tiempo dedicados al género, incluso entre aquellos que no se identifican con el estilo del director, según Laura Cánepa, profesora y coordinadora del Programa de Posgrado en Comunicación de la Universidad Anhembi-Morumbi de São Paulo. En 2008, defendió su tesis doctoral en multimedia, titulada Miedo a qué: una historia del cine de terror en el cine brasileño, en la Universidad de Campinas (Unicamp). La investigadora continúa dedicando sus estudios a este género, publicando artículos y capítulos en libros que se extienden a su línea de investigación actual. El objetivo de su doctorado era describir el género, situarlo en la historia del cine brasileño y trazar un mapa de su producción ampliamente dispersa que aún no había sido estudiada desde ese ángulo. Cabe señalar que, a partir de principios de la década de 2000, ha habido un número creciente de estudios de investigación sobre el género cinematográfico brasileño, como se observa en obras de ciencia ficción, películas infantiles, películas de bandidos, películas de la policía y otras.

La propia investigadora dice que el estudio fue descriptivo y se basó en una búsqueda de películas olvidadas, perdidas o consideradas perdidas, pero recuperadas a través del uso compartido de Internet y en tiendas de alquiler de vídeos que todavía funcionaban con cintas VHS, además de los archivos de los coleccionistas y entrevistas con los directores. En un estudio de diccionarios de cine, guías y otros documentos, Cánepa señaló que parecía haber una gran cantidad de obras del género que se clasificaban como comedias, dramas y películas eróticas. Sólo dos directores anunciaron sus películas como horror o terror: Mojica e Iván Cardoso, este último dedicado a una vena paródica que llamó “terrir” (una combinación de terror y comedia). La primera película brasileña que se estrenó oficialmente como película de terror fue À meia-noite levarei sua alma (1964), que marcó el debut del personaje de Coffin Joe.

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